domingo, 7 de abril de 2013

Dance of the knights, Prokofiev.

Hay distintos tipos de persona. Uno de ellos, que es en el que me centro ahora mismo, es aquel que parece inocente, cumplidor, callado y tímido, y luego resulta que es totalmente lo contrario. La pequeña, dulce e inocente mariposa no es más que una oruga que con cartulina en la espalda a modo de alas quiere aparentar. Ese diminuto insecto que a veces crees que te quiere y al que de verdad le importas, no hace más que intentar dañarte. Atenta contra tu salud, invade tu espacio y tu intimidad. Te hace daño. Y como cualquier otro ser humano, aunque tengas que dañar a esa soberbia criatura disfradaza piensas defender lo que crees que te pertenece por naturaleza. Se ha convertido en un saltamontes vanidoso con aires de grandeza. Habrá que cortarle las alas.