viernes, 26 de octubre de 2012
domingo, 21 de octubre de 2012
Cabeza fría, sudor frío.
¿Por qué sigo ahogada todavía? Estoy constantemente muerta, y me mantengo sola para sobrevivir. Necesito un cambio, una escena diferente, un nuevo punto de vista para verlo todo claramente.
lunes, 15 de octubre de 2012
Helada.
-Ya sé que lo estás pasando mal, pero esto va a hacerte bien...
+No, no tenéis la menor idea de lo que estoy pasando.
+No, no tenéis la menor idea de lo que estoy pasando.
domingo, 14 de octubre de 2012
Memorias rurales.
Abrió los ojos, bajo el chorro caliente de agua. Las gotas resbalaban por su cuerpo, recorriendo cada uno de los poros de su piel. Solo vio vapor, y tan solo fue capaz de recordar niebla. Los cristales estaban empañados. Escribía y borraba frases. La recordaba. (...)
Fuera, el olor a quemado -tal vez de unas hojarascas de la parcela contigua- la transportó. Se volvió a encontrar en aquella casa rural, tres años menor, a su lado. Estaban solas en la casa. Fuera invierno, frío, lluvia demostrada en el repiqueteo de las gotas en el cristal, y los demás habían salido al pueblo a comprar. Perdidas en mitad de la nada, sentadas en un sillón hasta entonces desconocido por ellas, bajo las mantas sentían el calor de la chimenea, cuyo fuego consumía troncos recién echados. Olor a leña, asfixiante. El humo se quedaba dentro, incrustándose en sus pulmones haciéndolas toser constantemente. Chimenea pillada. Agobio, ventanas abiertas. Frío que calaba hasta los huesos, con olor a lluvia. En aquel momento se fundieron aquellos elementos tan contradictorios. El olor a tierra mojada y la humedad intentaban desesperados entrar, y terminar con esa calidez excesiva, acompañados de un vals. Se empapó el suelo, un parcial entre la alfombra y una mecedora roñosa de madera. Y ellas, solo pudieron reír.
Eso quería entonces.
Fuera, el olor a quemado -tal vez de unas hojarascas de la parcela contigua- la transportó. Se volvió a encontrar en aquella casa rural, tres años menor, a su lado. Estaban solas en la casa. Fuera invierno, frío, lluvia demostrada en el repiqueteo de las gotas en el cristal, y los demás habían salido al pueblo a comprar. Perdidas en mitad de la nada, sentadas en un sillón hasta entonces desconocido por ellas, bajo las mantas sentían el calor de la chimenea, cuyo fuego consumía troncos recién echados. Olor a leña, asfixiante. El humo se quedaba dentro, incrustándose en sus pulmones haciéndolas toser constantemente. Chimenea pillada. Agobio, ventanas abiertas. Frío que calaba hasta los huesos, con olor a lluvia. En aquel momento se fundieron aquellos elementos tan contradictorios. El olor a tierra mojada y la humedad intentaban desesperados entrar, y terminar con esa calidez excesiva, acompañados de un vals. Se empapó el suelo, un parcial entre la alfombra y una mecedora roñosa de madera. Y ellas, solo pudieron reír.
Eso quería entonces.
miércoles, 3 de octubre de 2012
Bendetti.
Se me ocurre que vas a llegar distinta
no exactamente más linda
ni más fuerte
ni más dócil
ni más cauta
tan solo que vas a llegar distinta,
como si esta temporada de no verme
te hubiera sorprendido a vos también
quizá porque sabés
cómo te pienso y te enumero (...)
Ahora no tengo dudas
vas a llegar distinta y con señales,
con nuevas,
con hondura,
con franqueza.
Sé que voy a quererte
sin preguntas,
sé que vas a quererme
sin respuestas.
martes, 2 de octubre de 2012
Y siempre será el alma de la ciudad su canción.
Ella huyó. Su acción no tuvo perdón porque había mil ojos sobre ella. Notó quebrarse intensamente. Por una vez sintió la punzada del temor. Se apartó por bien propio. Crímenes que el mundo no permite. La dejó y consternó, sin excusas. Y desde entonces, su día a día es un circo.
lunes, 1 de octubre de 2012
Anoche soñé..
que alguien me quería, sin esperanza y sin dolor, solo otra falsa alarma. Anoche sentí unos brazos reales, a mi alrededor.
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